Menu

Una experiencia formativa

{phocagallery view=switchimage|basicimageid=833|switchheight=332|switchwidth=500|switchfixedsize=1}El pasado sábado, 29 de septiembre, inicié otra edición del taller “Liderazgo en Acción”.  Me levanté muy temprano y me preparé para ir al Santuario de Sant Honorat, un lugar espléndido en la Montaña de Randa en Mallorca. Salí de casa con tiempo para llegar una hora antes que los participantes, con el entusiasmo y respeto que me produce que un grupo de personas me estuvieran esperando para compartir, crecer y aprender a través de la formación. Con cada acción formativa que realizo me siento una privilegiada y siento mucho agradecimiento por la confianza que los participantes depositan en mi capacidad para facilitar los conocimientos que persiguen.
El pasado sábado, 29 de septiembre, inicié otra edición del taller “Liderazgo en Acción”.  Me levanté muy temprano y me preparé para ir al Santuario de Sant Honorat, un lugar espléndido en la Montaña de Randa en Mallorca. Salí de casa con tiempo para llegar una hora antes que los participantes, con el entusiasmo y respeto que me produce que un grupo de personas me estuvieran esperando para compartir, crecer y aprender a través de la formación. Con cada acción formativa que realizo me siento una privilegiada y siento mucho agradecimiento por la confianza que los participantes depositan en mi capacidad para facilitar los conocimientos que persiguen.

“No se puede enseñar nada a un hombre; solo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de si mismo”. Galileo Galilei

Iba pensando con mucho afecto en los participantes, de la mayoría solo conocía el nombre, deseando que llegaran bien  y, de repente, al salir de una curva del camino hacia Randa, apareció un arco iris espléndido, bellísimo, que me acompañó todo el trayecto hasta llegar a la sala de trabajo. Fue una señal clara de lo que luego nos esperaba a todo el grupo. Los participantes llegaron puntuales, con la timidez del inicio pero plenos de entusiasmo y no bajaron esta actitud en momento alguno haciendo el taller sumamente agradable y de gran utilidad para todos.

{phocagallery view=category|categoryid=43|limitstart=0|limitcount=0|detail=5}

Durante el trabajo que realizamos tomé conciencia de la importancia que tiene el espacio en donde se imparte la formación. La sala de Sant Honorat es nueva, construida  este verano y está diseñada con enorme cariño, al borde del acantilado, con grandes ventanales que permiten tener una vista de águila, una perspectiva elevada,  para alegrar el alma y agrandar el espíritu, aspectos esenciales para el liderazgo del SER.

Fue una jornada intensa, grata, útil y de gran impacto para todos. Al finalizar, habíamos estado 12 horas juntos y nadie dio muestras de cansancio alguno; todo lo contrario, estábamos plenos de energía.  Fue una sesión orientada a lograr el autoconocimiento del participante en donde pusimos el foco en la responsabilidad, en el crecimiento personal, la inteligencia emocional, en observar los limitantes, en potenciar la autoestima, en conocernos bien.

Los participantes se despidieron con ganas de poner en práctica todo lo aprendido y con la alegría e inquietud de que quedan dos jornadas más, el próximo sábado trataremos la comunicación, la creatividad y, en la tercera y  última jornada trabajaremos el proyecto y los aspectos del liderazgo en acción, a partir del líder interior.

En el regreso  tuvimos un regalo grato pues en el cielo brillaba la luna llena que nos acompañó a todos en nuestra vuelta a casa.


Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

volver arriba