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Habilidades Emocionales: creando relaciones efectivas

Ya no es suficiente con tener un buen currículum o experiencia laboral, necesitamos habilidades de comunicación y, lo que es más importante, de relación, que nos habiliten para crear buenas relaciones y mantenerlas.

Mañana viernes, 6 de julio a las 18 horas, en Can Monroig (Inca, Mallorca),  trabajaremos el Triángulo Dramático de Karpman, en una nueva sesión del Taller de Habilidades Emocionales que vengo impartiendo desde el pasado mes de mayo.
En las últimas décadas, a la hora de seleccionar a un nuevo miembro en la empresa líder, sobre todo si son directivos o mandos intermedios, se mide de manera muy minuciosa la capacidad del individuo para relacionarse efectivamente  y,  suele ser una persona experta la que, a través de una entrevista y la observación, mide esa capacidad para relacionarse con todo el entorno y con las situaciones conocidas o no previstas que surgen en el día a día en el trabajo. 

"En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida." Karl Wilhelm Von Humboldt

Ya no es suficiente con tener un buen currículum o experiencia laboral, necesitamos habilidades de comunicación y, lo que es más importante, de relación, que nos habiliten para crear buenas relaciones y mantenerlas. Cuando este aspecto no se cuida, podemos caer en relaciones enfermas, que hacen perder tiempo, que crean conflictos que redundan en pérdidas cualitativas y cuantitativas para la empresa y sus relaciones internas y externas.

Conocí hace 22 años el Triángulo Dramático de Karpman cuando trabajaba mi autoconocimiento con el Análisis Transaccional. Me pareció una maravilla de clarificador, me ayudó a hacer cambios de mejora en mis relaciones y lo tengo muy presente desde entonces a la hora de relacionarme. También lo aplico en mis talleres como habilidad esencial para lograr relaciones efectivas y saludables.

El Dr. Stephen B. Karpman plantea que hay un triángulo, tres roles de comportamiento en las relaciones, que dificulta un valor esencial del ser humano que es la libertad, de ahí el dramatismo de estar en uno de esos vértices. Otro aspecto dramático de este triángulo es que si estás en un vértice, estás en todos, girando, perdiendo el tiempo, creando co-dependencia, manipulando y haciéndote daño.

El Triángulo Dramático de Karpman está formado por los roles de Víctima, Perseguidor y Salvador (o Protector), que se aprenden en la infancia y que están muy presentes en la mayoría de las relaciones si no los hacemos conscientes. La buena noticia es que, la persona que se da cuenta, que ve que el beneficio de estar ahí es solo aparente, puede elegir cambiar el comportamiento que, si bien en la infancia fue eficaz, al llegar a la edad adulta o al mundo laboral, nos crea problemas en todas las relaciones, personales o profesionales, nos quita libertad, no da credibilidad y nos hace perder el tiempo.

En realidad la persona que está atrapada en este Triángulo, lo que está evitando es la responsabilidad, a través de la justificación, buscando la aprobación o cariño del interlocutor, colocándose en uno de los roles que, dependiendo de quién le escuche, va girando. Está tan presente en la sociedad y en el mundo laboral que se hace imprescindible no solo su conocimiento, sino también el reconocimiento de cómo lo estamos usando y la voluntad de salir de esos roles que no nos dejan tener relaciones efectivas  y, además, ¡evitan que seamos libres!

"La calidad de tu vida depende de a calidad de tus relaciones“


Mañana viernes, 6 de julio a las 18 horas, en Can Monroig (Inca, Mallorca),  trabajaremos el Triángulo Dramático de Karpman, en una nueva sesión del Taller de Habilidades Emocionales que vengo impartiendo desde el pasado mes de mayo.

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