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¿Por qué a algunas personas les va mejor en la vida que a otras?

¿Por qué algunas, con alto cociente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esta inteligencia en su vida privada? Y por qué otras con un alto cociente intelectual, incluso con varias carreras y algún Máster, tienen problemas laborales o terminan trabajando para otras que tienen un cociente intelectual más bajo, pero que saben conectarse, influir y relacionarse mejor?

“La inteligencia emocional es útil en tiempos de bonanza, imprescindible en tiempos de crisis”.
Dr. Hendrie Weinssinger

El problema no está en lo que nos ocurre sino en nuestra respuesta . A partir de esta afirmación, la Inteligencia Emocional cobra un valor muy relevante a la hora de  vivir una vida grata en estos tiempos de grandes cambios. La actitud que tomamos frente a los problemas o sucesos que se presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Necesitamos responder positivamente, asumiendo la responsabilidad, atendiendo a nuestro bienestar y enfocándonos en el éxito, de manera consciente.

Las características de la Inteligencia Emocional son:
  • Capacidad de motivarnos a nosotros mismos.
  • La actitud de perseverar en el propósito a pesar de las posibles frustraciones.
  • La habilidad de controlar los impulsos.
  • Saber diferir las gratificaciones.
  • Poder regular nuestros propios estados de ánimo, modificando actitudes.
  • Evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales
  • Capacidad de empatizar y confiar en los demá.

¿Por qué a algunas personas les va mejor en la vida que a otras?

¿Por qué algunas, con alto coeficiente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esta inteligencia en su vida privada?

¿Y por qué otras con un alto cociente intelectual, incluso con varias carreras y algún Máster, tienen problemas laborales o terminan trabajando para otras que tienen un cociente intelectual más bajo, pero que saben conectarse, influir y relacionarse mejor?

La respuesta está en las emociones, y en la capacidad para sentirlas, entenderlas y manejarlas: la Inteligencia Emocional es parte de nuestra inteligencia global, una parte a menudo poco atendida, incluso negada y desdeñada, apagada por el brillo de la razón y del Cociente Intelectual, más fácil de definir y medir, pero no suficiente para  ser feliz o lograr los beneficios perseguidos.

En las dos últimas décadas, sobre todo a partir del estudio de Goleman (1995), se tiene mucha información de la importancia de este factor que, según The Consortium for Reseach on Emotional Intelligence in Organizations ,que, al realizar un estudio sobre los factores de éxito encontraron de el aspecto emocional influye en un 77% mientras que el Cociente Intelectual lo hace en un 23%.

Un aspecto clave para influir positivamente y lograr una buena inteligencia emocional es el control del pensamiento, ¿qué estoy pensando acerca de mi vida, mi entorno, mis capacidades? La falta de autoestima, los juicios sobre las experiencias vividas, los miedos ante el futuro son aspectos que crean pensamientos negativos, que nos llevan a sentir emociones negativas, a vivir sentimientos dolorosos, que desembocan en acciones poco eficientes y que no nos favorecen en la vida cotidiana. Si conseguimos estar en el aquí ahora, desaparecerían la mayoría de los miedos que provocan alargar o no resolver eficazmente los problemas. Hay estudios que demuestran que solo el 10% de nuestra perturbación se relaciona con la experiencia presente. Así, podemos afirmar que las emociones son las expresiones exteriores de los sentimientos acumulados y formados en las áreas de la imaginación y la visualización. Tener esta consciencia, nos llevará a ser más prudentes a la hora de valorar o interpretar nuestra vida y sus acontecimientos.

El futuro lo estamos creando ahora, a través de la emoción y sentimiento que imprimimos a nuestro pensamiento. En la medida en que estamos motivados por sentimientos de entusiasmo y placer, directos o indirectos, con respecto a lo que hacemos, esos sentimientos nos conducen a lograr lo que nos proponemos. Es en este sentido que la Inteligencia Emocional es una aptitud superior, una capacidad que afecta profundamente a todas las otras habilidades, facilitándolas o interfiriéndolas.

En el mundo laboral es imprescindible contar con personas con una buena inteligencia emocional pues es la que nos capacita para pensar y planificar, llevar a cabo un proyecto de largo plazo, resolver problemas y conflictos, relacionarnos de manera eficaz y tomar decisiones, factores básicos para poder participar en un proyecto empresarial. La buena noticia es que la inteligencia emocional se desarrolla siempre. El ser humano, si se lo propone conscientemente, tiene la capacidad de crecer emocionalmente a lo largo de toda su vida. Y hay metodología de formación para enseñar a desarrollar esta capacidad superior que tanto nos ayuda en el logro de la felicidad.

“La felicidad no es una estación a la que se llega, si no una manera de viajar”
Margaret L. Runbeck

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